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martes, 27 de julio de 2010

De Pedrouzo a Santiago de Compostela

En cada una de las etapas del Camino, el cansancio se iba acumulando un poco más. Al llegar cada tarde, lo que más se deseaba era quitarse las botas y entrar en la ducha. Pero la noche era realmente reparadora y al día siguiente, después de haber desayunado, lo que se quería era seguir caminando. El último día, esas ansias todavía eran mayores, el objetivo final se tenía realmente cerca, y la alegría que se sentía era la de llegar a Santiago.

Ya lo decía la canción que llevábamos ensayando desde hacía un par de días:

Todo peregrino
Tiene el deseo
De llegar a Santiago
Formando jaleo.

Como cada día, guardamos la mochila en la furgoneta, desayunamos esta vez en el bar Pedrouzo y después recogimos el habituallamiento de la jornada para guardarlo en la mochila que llevábamos cada uno: la comida, frutos secos, alguna barrita energética y agua para la cantimplora. Los últimos 20 km quedaban por recorrer. Nos despedimos de Maribel, la dueña de las pensiones donde nos habíamos alojado y emprendimos el camino.

Pasamos por San Antón, aldea de la parroquia de Arca, Amenal, de la parroquia de San Miguel de Pereira, dejamos atrás el río Brandelos y Cimadevila. Entramos en el municipio de Santiago, 14 km quedaban para llegar a la plaza del Obradoiro. Los símbolos relacionados con el Camino y el Apóstol, se hacían cada vez más presentes, cruces, conchas, etc.

En un punto de la carretera donde nos encontramos con los compañeros de sillas, apareció un coche de la televisión gallega, hicimos una parada para que entrevistasen a algunos que quisieron hablar, hasta que aparecieron dos chicas de la guardia civil a caballo para decirnos que aquél no era un buen sitio para pararse. Los caballos eran dos ejemplares espectaculares, uno de ellos algo nervioso porque era muy jóven, se llamaban Frodo y Hablador. Acompañados por ellos y por la televisión seguimos unos metros más hasta un punto donde el camino era más propicio para una pequeña parada.

Poco después, antes de llegar a Lavacolla, lugar donde tradicionalmente se cuenta que los peregrinos lavaban sus ropas para prepararse para la entrada en Santiago. Nos sentamos en la hierba y sacamos algo para comer y agua para beber. Los nervios y el entusiasmo se dejaban sentir, y nos preparábamos física y mentalmente para la última subida del Camino, el ascenso al monte do Gozo.

Pronto empezaron las rampas, aunque ya nada parecía ni importante ni insuperable. Atrás quedaban las instalaciones del aeropuerto, después pasamos por delante de las de la Televisión Gallega y las del centro Territorial de Televisión Española. Empezamos a cruzarnos con algunos autobuses urbanos, las primeras edificaciones del monte Do Gozo empezaron a aparecer. Como en toda subida, el grupo fue llegando de forma espaciada y cada cual fue buscando un sitio para comer en aquel lugar emblemático, a sólo cinco km del objetivo final. Todavía tuvimos tiempo para hacernos fotos en el lugar donde el Papa se reunió con los jóvenes en su visita a Santiago, y hasta solazarnos en un maravilloso césped que había por allí. Yo aproveché para cambiarme las botas por unas sandalias que había guardado en mi mochila, sabía que lo que quedaba por delante era ya territorio urbano, y seguramente todavía me tocaría estar mucho tiempo de pie, y fue una muy sabia decisión.

Pasadas las tres de la tarde reanudamos el caminar, y media hora después empezamos a transitar ya por las calles de Santiago. La algarabía, las canciones y la alegría iban en aumento. Dejamos las mochilas en los coches, pues no se puede entrar a la catedral con ellas, y una vez consiguieron aparcarlos, los 52 nos agrupamos tras la pancarta que llevaba el nombre de nuestro proyecto: Xacobeo Solidario del Seguro 2010. Así hicimos el recorrido final, hasta llegar a la plaza de Quintana, y entrar por una de las calles laterales de la catedral a la plaza del Obradoiro. Ya hemos llegado, ya estamos aquí, fueron algunas de las consignas que coreamos al llegar, y los abrazos, las felicitaciones y hasta las lágrimas de muchos, los que pusieron el broche final a la aventura, al objetivo conseguido.

En el centro de la plaza del Obradoiro, hay una concha, es la que marca el kilómetro cero del Camino de Santiago, ese punto con el que sueñan y han soñado miles y miles de peregrinos que han llegado por diferentes senderos. Al frente queda la catedral románica del siglo XII, enriquecida con elementos renacentistas y barrocos en el siglo XVIII, detrás el ayuntamiento, a la izquierda el Hostal de los Reyes Católicos, hoy parador nacional, y a la derecha la biblioteca de Galicia. Es un espacio que impresiona por su inmensidad, por la alegría que se intuye en las personas que por él transitan. Es habitual encontrar grupos de gentes cantando, que han llegado de lugares lejanos. Conocí a un señor, que vestido de peregrino, con sus ropajes, su sombrero y su bordón, forma parte de esta plaza.

A las seis asistimos a la misa del peregrino, en un sitio privilegiado, bajo el botafumeiro, y después fuimos a darle el abrazo al apóstol, por supuesto también por un lugar especial, pues si así no hubiese sido no habría esperado las dos horas necesarias para realizar semejante rito, dada la cantidad de gente que había.

Y llegó la hora del descanso. La variedad de alojamientos de este viaje ha sido tremenda, lejos quedaba ya el mítico albergue Ferramenteiro, el premio de aquella noche fue cenar y descansar en el estupendo hotel NH Obradoiro.

Gracias a belén, la que ha aprendido a tratar ampollas por propia experiencia, después de hacer el Camino dos veces sabe un montón del tema, tras la última cura de aquella noche prácticamente ya pude olvidarme de ellas, y un par de días después, el cansancio había desaparecido por completo. Pero quedan en mi recuerdo los lugares transitados, las personas que he conocido y todas las experiencias que me han supuesto las vivencias de estos 9 días. El paseo de despedida por las calles acyacentes a la catedral y la plaza a la mañana siguiente, en el que en varios momentos eché en falta el palo que me ayudó a transitar por los 156 km del Camino.

lunes, 26 de julio de 2010

De Arzúa a Pedrouzo

Nuestra sexta etapa comenzó en Arzúa y finalizó en Pedrouzo. Después de la larga jornada anterior, 29 km, y dado que ésta contaba con 10 menos, la hora de desayunar se fijó a las ocho, y no como a las 7 que fue los días anteriores. El albergue vía Láctea no tenía sitio para desayunos, por lo que fuimos al mesón do Peregrino, donde pudimos renovar fuerzas con zumo de naranja natural, entre otros alimentos. Lo cierto es que hemos comido muy bien durante todo el camino, independientemente del establecimiento donde fuese, y muchas veces con productos de la tierra gallega.

 

El primer sitio por donde discurrió el camino ese día fue por As Barrosas y su capilla de San Lázaro, bajamos hasta el río Brandeso, afluente del Iso, que disfrutamos  en la etapa anterior, y de nuevo subimos, esta vez hasta Preguntoño, aldea de la parroquia de Burres, con su Ermita de San Paio, del Siglo XVIII. Desde aquí teníamos una buena perspectiva, en el cerro de enfrente a Arzúa, lugar donde tan bien nos habían recibido el día anterior, y así pudimos despedirnos de ella. Pasamos por Aperoxa, el riachuelo Ladrón, Taberna Vella, donde un cartel indicaba que era un lugar que invitaba al descanso.

 

Así llegamos al Concello do Pino, el último antes de llegar al de Santiago. Poco a poco la Galicia rural quedaba atrás y la urbana se dejaba sentir cada vez con mayor fuerza. Los eucaliptales se harían cada vez más frecuentes, los robles y los castaños irían escaseando, quedaban lejos los grandes y antiguos ejemplares, pero ya no olvidaríamos el castaño de ochocientos años que pudimos rodear en Ramil, poco antes de llegar a triacastela, o los robles donde nos pudimos recostar buscando sus buenas energías.

 

Paramos a comer en un bar de la aldea de San Breixo de Ferreiros. Allí vinieron a buscarnos los de la televisión gallega para sacarnos en directo en uno de sus programas. Habló Carmen, la coordinadora del proyecto, presidenta de la Fundación deporte y Desafío, ejemplo de eficacia y simpatía, pues cualquier cosa que tenía que decir la acompañaba siempre de una sonrisa, y algunos de los participantes. Por supuesto también cantamos acompañados por la dulzaina. Lo de la televisión tuvo su efecto, pues cuando la expedición de sillas entró en Pedrouzo, algunos de los vecinos salieron a la calle a darles la bienvenida con sus aplausos, reconociendo así su esfuerzo.

 

En el kilómetro 13 de la etapa, es el punto donde se unen el Camino francés con el del Norte, por lo que la afluencia del número de peregrinos creció todavía más.

 

Hicimos otra parada en O Empalme, de la Parroquia de San Lourenzo de Pastor. Restaban 4 kilómetros para el final, y poco después entramos en la parroquia de Arca, a la que pertenece O Pedrouzo. La carretera se hacía ya interminable, y el pueblo parecía no llegar nunca. Pero al final apareció, empezaron los primeros huertos, signos inequívocos de estar llegando a una población. Pasamos por el polideportivo, repleto de peregrinos, muchos de ellos acampaban con sus esterillas y sus mochilas en las aceras del exterior del recinto, y nos congratulamos de nuestra suerte, pues al menos nosotros podríamos descansar en la cama de una pensión.

 

Llegamos a la pensión Maribel y La pensión Arca, hospedajes contiguos entre los que nos repartimos. Lo de Arca, además de tener sentido por la parroquia a la que pertenecía el pueblo, parecía tomar su nombre también, por la cantidad de pollos y gallinas que podíamos contemplar al abrir la ventana de la habitación, hasta tres infelices pollos que habían pasado a mejor vida, y quedaban expuestos cabeza abajo en la cerca de la pensión.

 

La reunión de aquella tarde la hicimos en un agradable patio al que daban muchas de las ventanas de nuestros alojamientos, entre risas pues la hicimos como si de una reunión de vecinos se tratase, disfrutando del sol y curándonos algunas ampollas.

 

La cena fue en el bar Pedrouzo, y en muchos sentidos parecía ya la despedida. Los patrocinadores de aquel día nos hicieron algunos regalos, y empezaron los reconocimientos, las palabras, los recuerdos, las emociones y los aplausos. En una expedición de personas tan diferentes, se aprende mucho unos de otros, y las situaciones vividas dejan las emociones y los sentimientos a flor de piel.

 

La noche acabó con un espectáculo de una persona perteneciente a magos solidarios que causó la sorpresa de muchos y la delicia de los más niños: Carlos, Andrés, Jorge, Javi y Alejandra. Y así nos fuimos a la cama, pensando que ya sólo nos quedaba la etapa que nos dejaría en Santiago de Compostela.

 

jueves, 22 de julio de 2010

Santiago de Compostela.

Espero poderos contar muy pronto los detalles de estas dos últimas etapas, pero ahora mismo no tengo fuerzas para hacerlo. Aunque no quería que pasase más tiempo sin que aquí quedase escrito que esta tarde, a las 16,30 hemos entrado en la plaza del Obradoiro tras de una pancarta que decía: Xacobeo Solidario del Seguro 2010, un sueño realizado. Abrazos, besos, alegría y mucha emoción es lo que intercambiamos los 52 del grupo y algunos de los patrocinadores que se habían acercado para recibirnos.

Al final conseguí hacer los 156 km andando, aunque anoche cuando me fui a la cama, estaba casi segura que hoy tendría que subirme al coche porque mis pies no podrían dar mucho más. ayer y hoy he tenido poco tiempo libre, y el que me ha quedado lo he tenido que dedicar a curar y cuidar mis pies.

martes, 20 de julio de 2010

desde Arzúa

Pues sí, aquí estamos ya, a tan sólo 39 km de Santiago, después de haber recorrido unos 115. La etapa de hoy ha sido muy larga, pero también muy bonita, y el día nos ha deparado sorpresas reseñables. A estas alturas ya hay algunas personas que llevan vendado un tobillo, una rodilla, y por supuesto muchas que cuentan con ampollas. Yo al final hoy me ha tocado sufrirlas, tengo dos y espero que al menos me permitan hacer los kilómetros que me faltan.

Empezamos a las 8 y hasta las 10 cubrimos los kilómetros que nos quedaban de la Provincia de Lugo, Campanilla es su última población habitada. La mañana fresca y los parajes que recorríamos nos hicieron disfrutar de la marcha. en San Xulián do Camiño pudimos ver unos cuantos hórreos y encontramos varias corredoiras, pasillos de árboles que hacen de la caminata un paseo para disfrute de los sentidos.

Al pasar la frontera de a Coruña, nos encontramos en el concello de Melide y paramos en Leboreiro para reponer fuerzas y encontrarnos con los de las sillas que hacían su ruta por la carretera, hoy acompañados por protección cívil porque el tráfico presenta importantes peligros.

En Leboreiro pudimos ver un cabazo, canasto jigantesco para guardar el maíz, y la iglesia de Santa María, románica de transición, donde por supuesto conseguimos otro sello para nuestra credencial.

Por supuesto nuestro grupo, de 52, llama mucho la atención. Hoy nos contaron unos peregrinos que otros les habían preguntado si se habían encontrado con unos que llevaban las camisetas naranjas, ellos les respondieron que habían visto a unos que las llevaban rosas, y es que cada día llevamos la del patrocinador de la etapa y cada una es de un color. Por cierto, que los patrocinadores son todos empresas y corredores de seguros, de ahí el nombre del proyecto, Xacobeo Solidario del Seguro 2010, y si buscáis en Facebook este término, podréis ver las fotos actualizadas de nuestras peripecias.

Atravesamos el parque empresarial de Melide, donde varias empresas nos hiciehon olvidar el agradable ambiente del bosque con sus pestilentes olores.

Poco después llegamos a Melide donde teníamos previsto comer una estupenda pulpada y que cumplimos punto por punto. Hoy era el cumpleaños de Juanjo, uno de los conductores y verdadero animador del grupo. Le regalamos un bordón, el tradicional palo que llevaban los peregrinos, una camiseta en la que aparecen los nombres de todas las etapas del camino y un vale por una bicicleta para hacer la última etapa y entrar con el resto del grupoen Santiago.

Temíamos el momento de después de la comida, aún nos quedaban 14 km por recorrer. Afortunadamente se había nublado, no sabemos si por la intercesión del Santo o por la petición que nuestra bruja particular había hecho la noche anterior ante laqueimada. Así y todo no llegamos hasta las 7 a Arzúa, que parecía que no llegahía nunca.

Pasamos por varios eucaliptales, suaroma daba una gran sensación de frescor. Pero el final de la etapa tenía una buena cuesta,y el pueblo parecía enorme pues el albergue no llegaba nunca.

escuchamos música de gaitas y empezamos a suponer a que se debería. Lo que no imaginábamos es que aquellos gaiteros ataviados con trajes tradicionales y que tocaban tres gaitas y dos bombos, nos esperaban a nosotros, y después de deleitarnos con unas cuantas piezas musicales nos escoltaron hasta el albergue Vía Láctea.

Unos amigos de los organizadores nos habían preparado aquella fiesta. Además de la música nos obsequiaron con una estupenda merienda, queso de Arzúa, empanadas de tres tipos, con mejillones, zamburiñas y choco, eran de maíz y sinceramente son las mejores que he comido en mi vida, bizcocho, tarta de Santiago, licor de café, etc. Los camareros que servían la merienda iban vestidos de monjes hospitalarios, y hasta el alcalde del pueblo estaba allí. Hubo de todo, comida, bebida, discursos, música, cánticos y hasta bailamos. Más de uno de los asistentes se emocionó, la verdad es que fue una gran bienvenida, una sorpresa muy de agradecer, por un momento olvidamos el cansancio y disfrutamos de la fiesta que nos habían preparado en Arzúa.

lunes, 19 de julio de 2010

Más desde Palas de Rei

aprovechando que hoy estoy mejor que ayer, me dispongo a contaros algo sobre esta etapa que ha sido la cuarta y en la que hemos venido desde Portomarín hasta Palas de rei, y en la que hemos caminado 25 km. No ha tenido la exigencia de la de ayer, ni por el terreno ni por el calor, puesto que no ha salido el sol hasta las 12. Pero la acumulación de kilómetros se va notando más cada día, sobre todo en los pies y aunque me voy librando de las ampollas, las sensaciones desagradables van en aumento.

Ya vamos encontrando más peregrinos. Esta mañana coincidimos con una pareja de Barcelona que iba con dos niños, uno de 7 años y otro de 11. Hacían etapas más cortas de las habituales pero con la intención de llegar a Santiago. Al pequeño le habían ofrecido llevarle la mochila y se había negado porque decía que si no la llevaba no era un verdadero peregrino, así que iba con ella y con sus dos palos. También coincidimos con una señora que iba con 4 niños de unos 12 y 14 años, acompañados por un perrito, por supuesto la correa del perro llevaba también la concha que casi todos llevamos en nuestra mochila. En Ligonde coincidimos con un señor que venía andando desde Suiza, y que nos contó que lo que más le gustaba del Camino era la hospitalidad de sus gentes.


Cuando íbamos por una de esas carreteras, nos pasó un coche de la Guardia Civil, cual no fue nuestra sorpresa cuando se bajó uno de ellos y vino a saludar a un compañero de la expedición, al parecer eran del mismo pueblo y no se veían desde hacía 17 años. Después otro del grupo comentó que era la primera vez que veía a un guardia civil acercarse con una sonrisa.

Hoy teníamos una novedad en lo que nos habían preparado para la comida, como nos quejábamos de que era difícil de trasegar el bocadillo de fiambre de estos días, hoy nos pusieron empanada, que nos comimos muy contentos en un bar de Navas de Narón. En ese mismo bar nos encontramos a Claudio y a Vicente, Claudio es ciego, aunque tiene un resto de visión importante, están haciendo el camino desde Ponferrada. Uno de los caballos se ha lesionado y lo han tenido que dejar en Portomarín, pero el otro, Terrible IV recibió las caricias de muchos de los del grupo, y hasta una manzana, aunque a cambio se prestó para que algunos que nunca habían montado en caballo diesen un paseo. Vicente y Claudio querían entrar en la plaza do Obradoiro el día 25, aunque no les han dado permmiso porque estarán los reyes.

Los dueños del hospedaje Guntina donde nos alojamos, nos han agasajado conuna queimada después de una estupenda cena. Al acabar, ya en la calle Juanjo cogió la dulzaina y hasta se atrevió con la gaita y de nuevo empezó la fiesta.

En la reunión de hoy han comentado que la etapa de mañana va a ser dura, 28,8 y que acabaremos tarde. Que si alguien no está bien no pasa nada porque suba durante algunos kilómetros al coche, es fácil que alguien se empecine aunque lo esté pasando mal, por lo que es conveniente que se deje aconsejar por los otros.

Así que por mi parte, lo dejo aquí, al menos para poder descansar unas horas, que es lo que ahora puedo hacer.

Desde Palas de Rei

Hemos finalizado la cuarta etapa y ya llevamos más de la mitad de los kilómetros que tenemos que recorrer hasta llegar a Santiago.

Ayer no escribí en el blog, fue la jornada más dura hasta ahora, no sólo por el recorrido sino porque el sol nos castigó con rigor, así que entre el cansancio y lo poco que había dormido la noche anterior, decidí irme a la cama incluso sin cenar. Así que hoy tengo peripecias de dos etapas por contar, aunque como dentro de un rato tengo que ir a la reunión de todos los días, no sé hasta donde llegaré.


Abandonamos Sarria por la calle donde hay un montón de albergues. Sarria es la localidad elegida por muchos peregrinos para comenzar la expedición, desde allí quedan 112 a Santiago, son 100 los que se necesitan para conseguir la compostelana si se va a pie, 150 si se hace en caballo y 200 en bicicleta.

Atravesamos por una pasarela de madera, muy próxima a la vía del tren, ascendimos por una rampa nada desdeñable, aunque a esas horas todavía estábamos frescos, y nos internamos en una zona boscosa impresionante, con grandes árboles, la niebla daba a la zona un aspecto mágico y misterioso, sin duda meigas nos espiaban desde el interior de aquella masa boscosa. Después pasamos entre maizales y campos de trigo, hasta llegar a Vilei. Allí paramos a poner un sello más en nuestra credencial y a tomar un respiro. Juanjo, el conductor de la furgoneta aprovechó para mostrarnos algunas de sus artes, tocó unas piezas en la dulzaina y representó magníficamente una historieta muy graciosa.

Unos kilómetros después vino uno de los peores momentos de la etapa, tuvimos que ir por la carretera, el asfalto cansa mucho los pies y el sol estaba ya en todo su esplendor. Se nos ocurrió amenizarnos la marcha cantando y lo cierto es que lo hizo más llevadero, pero cuando ya nos internamos en otra pista y hubo que empezar a subir no sólo se apagaron los cánticos si no que nadie se atrevía a decir una palabra. Llegamos al sitio de la comida desfallecidos y con la ropa empapada. Después de comer cuando me levanté de allí, pensé que no sería capaz de dar un paso más.

De nuevo el bosque vino en nuestro auxilio, pisar la tierra blanda, disfrutar de algunas sombras y escuchar los pájaros nos permitió relajarnos un poco y recuperar algunas fuerzas, aunque no muchas.

La llegada a Portomarín es muy original, hay que atravesar el Miño por un puente de unos 300 metros, pasar por la puerta de entrada a la ciudad y subir una rampa.


El albergue Ferramenteiro nos ofrecería grandes sorpresas. En Triacastela ya estuvimos en un albergue pero la habitación más grande era de diez camas, éste sólo tenía una habitación con capacidad para albergar 150 almas, con sus correspondientes cuerpos, claro. Una experiencia realmente única.

El albergue tenía sus normas desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana había que guardar silencio. Así nos lo recordó la dueña, que a las 12 de la noche se presentó allí para decirnos que el que no estuviese dispuesto a cumplir las normas, podía o mejor debía, irse a la calle. Un rato antes unos cuantos habían estado deliberando con no pocas risas que hacer con un roncador.

sábado, 17 de julio de 2010

Desde una madrugada en Sarria

Son las dos y media de la madrugada y el despertador sonará a las seis, así que creo que no me interesa escribir mucho, pero quería hacerlo para que supieséis que estoy bien y que finalicé con éxito la segunda etapa.

El retirarse a estas horas es consecuencia de tener buena gente conocida en el pueblo por donde uno pasa. Sí, Oscaryg ha sido un buen anfitrión que nos ha acompañado a Sarimita, Isabel y a mí a conocer las calles y los lugares de su pueblo, estupendas las terrazas al lado del río y también los lugares para tomar una copa.

esta tarde ha sido muy aciaga para mí. Me las prometía muy felices cuando acabamos la etapa a las tres de la tarde. Pero la cosa se empezó a estropear cuando nos dijeron que aún no habían llegado las mochilas, y empeoró cuando no estaba la mía entre las del resto. terrible no poder contar con ninguno de mis enseres, pero muchísimo peor descubrir que entre ellos estaba mi línea Braille. Al final resultó que mi mochila se había quedado con otras dos en triacastela y allí tuvimos que ir en coche a recuperarlas, para entonces ya eran las siete de la tarde.


A diferencia de ayer, los primeros ocho km los hicimos todos juntos, la mayoría de los recorridos los compañeros que van en sillas de ruedas tienen que ir por itinerarios diferentes. En las subidas necesitan ayuda, pero en las bajadas eran la envidia del resto y pronto los perdíamos de vista.


Por la mañana me levanté mejor de lo que esperaba, pero durante la jornada fui sintiendo de una forma muy notoria los kilómetros ya recorridos. La fuerte bajada de ayer se sentía en las rodillas y los dedos de los pies, y llegué a celebrar las subidas.

El día amaneció totalmente despejado, aunque el calor no nos castigó demasiado. Después de la subida de San Xil, todos los peregrinos pusieron en marcha sus máquinas de fotos para captar el paisaje. El día despejado mostraba la montaña y el bosque, mientras en el fondo del valle la niebla persistía como masa de algodón. Poco después, un pasillo de robles, castaños y abedules, con las ramas de los árboles entrelazadas, sugerían escenas y personajes de cuentos de hadas.

En Montán el terreno se hizo más complicado y tuvimos que dividirnos de nuevo en dos grupos.

En el siguiente pueblo una persona resbaló y un lugareño comentó entre risas que aquello no era Madrid, su mujer salió al momento, con delantal y todo, para comprobar que era lo que sucedía.

Al entrar en el Concello de Sarria paramos a comer y nos enteramos que los de las sillas y los coches de apoyo se habían perdido, no aparecía el mojón 119 por ningún lado y los Gps parecían no ayudar mucho.

Unos cuatro km antes de llegar a Sarria paramos en el albergue Paloma y Leña que tienen los Amigos del Camino, lugar muy agradable con un comedor acogedor. con unadecoración esmerada. Leímos un texto de Alfonso X el sabio que decía así: quemad los viejos leños, bebed los viejos vinos, leed los viejos libros y tened viejos amigos, !viva lo viejo! También había información sobre una señora de más de 70 años, que se desplazó de Texas a Francia para realizar su sueño, recorrer con su arpa los más de 700 km del camino.

viernes, 16 de julio de 2010

Desde Triacastela

Pues sí, en Triacastela estamos, después de recorrer los 22 km de la primera etapa.

Nos encontramos a O Cebreiro envuelto en niebla. A los cinco minutos empezó a llover y llevamos la lluvia como compañera. durante los 8 primeros km. Vimos las pallozas, construcciones típicas de la zona, circulares y con el techo de paja, de origen posiblemente celta.

Las principales dificultades han sido la subida del alto do Poio, corta pero con una pendiente muy pronunciada y los últimos 7 km, un largo descenso para llegar a Triacastela, con bastantes piedras que exigían cierta prudencia.

Pronto conocimos a las rubias, vacas gallegas que encontramos en varios puntos. Abundan también las granjas y los establos por la zona. Las aldeas que íbamos encontrando consistían en un puñado de casas, un par de albergues o posadas y algún bar o tienda para atender las necesidades de los peregrinos.

Se nota que los habitantes de este pueblo los peregrinos son una realidad cotidiana. Encontramos a un paisano que nos regalaba a cada uno una ramita aromática para que no oliésemos mal, una señora nos ofreció unos crepes que acababa de hacer y no he oído ladrar a ningún perro a nuestro paso.

El saludo eentre peregrinos es Buen Camino, conversación sobre hacia donde se va y cuanto tiempo se lleva de camino. Hemos encontrado una pareja que salió hace tres meses de su casa en Austria.

Laducha y el descanso reconfortante, una alegría poderse quitar las botas. Me preocupa una ampolla incipiente que tengo en el dedo pequeño de un pie y que no sé como evolucionará.

Mañana más.

jueves, 15 de julio de 2010

Desde Ponferrada

Llegamos a media tarde y nos recibió el sol implacable de Castilla.

Tomamos posesión de nuestras habitaciones en el hotel. Por cierto el hotel AC Ponferrada es un lujo y sin duda lo recordaremos cuando estemos por esos albergues de peregrinos.

Aprovechando que la expedición madrileña aún no había llegado, nos fuimos a conocer la ciudad.

Ponferrada tiene un casco histórico interesante, desierto a esas horas cuando el sol todavía no se había retirado.

Entramos en el museo de la radio de Luis del Olmo, que recoge el origen y la historia de la radio en España. Cuenta con varios cientos de radios de todo tipo, al parecer todas ellas funcionan. Un recorrido por 90 años de historia. Lamentablemente era poco el material que se podía tocar, pues todo estaba guardado en vitrinas. Estaba yo tocando un pueble cuando descubrí que la tapa se podía levantar y que dentro había un plato para discos y una aguja, me llevé una bronca de una cuidadora, de nada sirvió decirle que para algo que podíamos tocar, decía que las normas eran las normas y ya está. Lo que tenía mucho interés en que tocásemos era el busto del benefactor del Olmo, que por supuesto no tenía ningún interés ni hisstórico ni artístico.

Cuando llegamos al castillo de los templarios ya había finalizado el horario de las visitas, así que sólo pudimos pasar el puente de entrada sobre el foso, pues prácticamente nos dieron con la puerta en las narices, una pena, la verdad.

De vuelta al hotel coincidimos con la llegada del grupo, alegría, algarabía y muchos nervios.

Entre la cena, el reparto de material y las últimas instrucciones se ha hecho tardísimo.

Hay que levantarse a las seis de la mañana y ha llegadoel momento de la verdad.

Desde un autobús de ALSA con destino a Ponferrada

ya en viaje y con un día espléndido.

Madrugué y fui a dar un paseo con Tessa. Me dio penita dejarla, aunque sé que estará bien porque queda en buena compañía.

El viaje hasta Oviedo cómodo y corto. Ya que teníamos que estar tres horas para coger el autobús de Ponferrada, nos liberamos de la mochila y nos fuimos a recorrer esta ciudad tan paseable.

Pasamos por el hotel Reconquista y el teatro Campoamor, ambos muy identificados con los premios Príncipe de Asturias. Disfrutamos del parque San Francisco, pocas ciudades pueden contar en su centro con un espacio de estas características. Visitamos la Catedral ,cuenta con símbolos que recuerdan al Camino de Santiago.

recorrimos el mercado de Fontán con su bullicio, tocamos algunas de las esculturas relacionadas con la identidad de esta ciudad: La Lechera, la Regenta... La primera una burrita cargada con sus ollas para transportar la leche y su dueña con un paraguas en la mano, Ana Ozores con un libro, y por supuesto en las inmediaciones del templo.
Acabamos en la zona de las sidrerías disfrutando de los productos de la tierra.

Alucinante el reloj que a la una de la tarde nos dio la hora con la melodía completa de Asturias Patria Querida.

De nuevo en el bus en busca de las tierras leonesas.

lunes, 12 de julio de 2010

Ya queda poco

Pues sí, ya sólo quedan unos días para que empiece la aventura. La mochila ya casi preparada y los nervios y las ganas de partir que van aumentando en cuanto que la partida está cada vez más próxima.

Después de valorar los diferentes aspectos de los medios para comunicarme con vosotros, peso, facilidad de transporte, duración de las baterías, etc., he decidido llevarme únicamente el iphone y la línea Braille, espero que respondan y yo tenga fuerzas para usarlos. Si es así, por la noche de cada día haré una pequeña crónica, el sistema me ofrece una velocidad más lenta que el portátil, y durante el día enviaré algún mensajito por twitter y facebook.

El jueves saldremos de Santander hacia Oviedo, donde tomaremos otro autobús para ir a Ponferrada. allí nos reuniremos con la expedición que viene de Madrid.

al día siguiente, bien prontito nos levantaremos para acercarnos en autobús hasta el lugar donde empezaremos la primera etapa.

En Galicia, los lugares y las aldeas se reúnen en parroquias, y éstas en concellos. Pedrafita do Cebreiro es el primer concello de galicia por el que pasa el camino francés. Desde su capital, O Cebreiros comenzará la primera jornada, que tras 22 km nos acercará hasta Triacastela.

Después de 7 etapas en las que habremos andado 154 km llegaremos a Santiago. pero la meta es el camino y lo importante disfrutarlo y así os lo quiero contar.

lunes, 14 de junio de 2010

Camino de Santiago, preparativos

Este post es el comienzo de una nueva aventura que me propongo contar por aquí. Del 16 al 22 de julio tengo previsto realizar 156 km del Camino, distancia que separa O Cebreiro de Santiago de Compostela. Lo haré formando parte de la expedición que organiza La Fundación Deporte y Desafío. Los seguidores de mi blog podéis recordar esta organización, pues conté en este mismo espacio mi experiencia en varios cursos de esquí que hice con ellos, ya que se dedican a promocionar y facilitar la práctica del deporte de las personas con diversidad funcional.

El sábado pasado, 12 de junio, nos reunimos en el Club Deportivo Somontes en Madrid, para tener el primer contacto entre nosotros, y recibir algunas instrucciones y recomendaciones. Aunque no estuvimos todos, nos pudimos conocer a algunos compañerdel grupo y de la organización. Para que os vayáis haciendo una idea del proyecto, iremos cuatro personas ciegas, seis en silla de ruedas y siete más que aún no tengo muy identificadas, nuestros 17 acompañantes y otro grupo entre voluntarios, personal de apoyo, de la organización y de los patrocinadores.

Tras las presentaciones, Jorge Campos, promotor del proyecto y conocedor del Camino de Santiago nos ofreció una interesante charla, sobre cosas a tener en cuenta para llevar a cabo la aventura con la mayor comodidad y éxito, destacando principalmente el cuidado de nuestros pies, que pienso seguir rigurosamente y advirtiéndonos de la dificultad de la aventura. Alguna broma suscitó sobre si querían que nos arrepintiésemos alguno o si era la propia Fundación que estaba teniendo conciencia del lío en el que se había metido. Dijeron, que si alguien se echaba atrás, mejor que fuese en ese momento.

Carmen, de la Fundación, nos estuvo hablando de las etapas, del equipaje que debíamos llevar y de lo que nos proporcionarían los patrocinadores. Nos pidió encarecidamente que llevásemos el menor equipaje posible, porque éramos muchos, y que dejásemos en casa los dispositivos electrónicos porque con cargar los móviles al llegar a los albergues, ya tendríamos suficiente. La verdad es que me resisto a dejar en casa mi miniportátil, porque entonces no podré tomar mis notas, y menos aún publicar en este blog. Así que al final imagino que lo llevaré, y entre él y el iphone registraré lo que me sea posible, quizá corto y rápido, pero al menos será algo. Para mí el portátil es como el bolígrafo.

Después estuvimos haciendo una pequeña ruta por el Pardo y a continuación los asistentes se dirigieron a la Iglesia de Santiago y San Juan Bautista para recibir la bendición del peregrino
del arzobispado de Madrid, excepto algunos disidentes que nos escaqueamos directamente desde Somontes hacia el centro de la capital.

La impresión que me quedó de la jornada, es que desde la Fundación lo tienen todo bastante bien controlado y organizado, que vamos a llevar un buen equipo de apoyo y que el ambiente entre los participantes era de pasarlo bien y disfrutar de la experiencia. Con el propósito de entrenarnos en las semanas que quedan hasta la partida, nos despedimos hasta el día 15 de julio, esa noche la pasaremos en Ponferrada (León), para desplazarnos el día 16 hasta O Cebreiro, donde empezaremos la primera etapa.

Continuará...